
Es normal que, al principio y en la recta final del período de gestación, sintáis un cansancio que no habéis sentido nunca. Las causas del cansancio en el embarazo tiene explicaciones muy lógicas y, para nada, tienen que ver con aspectos negativos ni preocupantes ya que, como decimos, es algo totalmente natural.
Hablemos del
inicio del período de gestación. En este momento,
el cansancio y la somnolencia quedan patentes en vuestros cuerpos debido a que aparece en vuestras vidas la denominada
hormona ganadotropina, hormona causante de las incómodas náuseas de los primeros meses de embarazo. A su vez, es totalmente normal que os sintáis más cansadas porque la
tensión arterial tiende a disminuir en el inicio de la gestación.
Ya en la recta final del embarazo, concretamente en la semana 32 ó 34, este cansancio vuelve a aparecer, pero es natural ya que habéis de soportar el volumen y el peso del bebé.
Para evitar, en la medida de lo posible, sentiros menos exhaustas habéis de vestir prendas cómodas y evitar los zapatos de tacón. Así mismo, habéis de dormir 8 horas al día y, si el tiempo os lo permite, echaros una buena siesta.
Es también importante, si sois futuras
mamás trabajadoras, que descanséis en vuestro puesto, como mínimo, cada tres horas. Como todas sabéis, debéis estar exentas de realizar cualquier tipo de actividad que os obligue a realizar demasiados esfuerzos físicos o psíquicos.
Si, por contra, sois amas de casa tenéis las mismas obligaciones que las gestantes trabajadoras. Esto es, evitar demasiados esfuerzos físicos, no estar mucho tiempo de pie y delegar vuestas tareas domésticas en el resto de la familia. Ahora sois vosotras las que necesitáis ayuda y todos los mimos del mundo.
Podéis tomar algún café, té o coca-cola ya que, al ser bebidas estimulantes, pueden reducir la sensación de cansancio, pero no abuséis de su consumo. Si, a pesar de llevar a cabo estas prácticas, seguís sintiéndoos demasiado cansadas para afrontar el día a día, lo mejor es que cambiéis las condiciones de vuestro trabajo actual, como reducir la jornada, o las condiciones en casa, de tal forma que podéis elevar el tiempo de descanso. Si, aún así, os sentís extremadamente cansadas, lo mejor es que recurráis al ginecólogo, sobre todo si no os conseguís afrontar vuestras actividades habituales y el cansancio hace mella en vuestra vida cotidiana.