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A veces es difícil distinguir entre un niño normal, excitado y con gran cantidad de energía y un niño con TDAH – Síndrome con Déficit de Atención con Hiperactividad.

Este desorden puede variar en intensidad y la mayoría de los niños  expresan algunos de los síntomas con el tiempo. Desafortunadamente, no existen pruebas específicas para el TDAH, por lo que el diagnóstico se basa en el comportamiento del niño.


Niños hiperactivos

A continuación se presentan algunos de los síntomas exhibidos por los niños que sufren de Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad, aunque se revela de manera diferente en cada pequeño.

Los niños que sufren de un trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad tienen dificultades para concentrarse y tienden a ser extremadamente inquietos, ya que no serán capaces de permanecer sentados por mucho tiempo.

Una de las mejores maneras de saber si un niño es hiperactivo es ver cómo él se comporta con sus amigos, ya que los niños que sufren este trastorno, tienen dificultades para relacionarse con los que les rodean, pudiendo llegar a ser demasiado irritables o agresivos con sus compañeros de juego.

Aunque la mayoría de los niños parecen muy conscientes de los peligros potenciales, este rasgo puede ser más extremo en los niños que padecen TDAH. Son,  además,  niños impulsivos, irrumpen donde sea y en cualquier momento, aunque sea una situación social, donde se deba de estar en silencio.

Los niños con TDAH pueden parecer emocionalmente más jovenes que sus compañeros; son más inmaduros y a menudo van a la zaga de sus compañeros de clase, especialmente porque son incapaces de concentrarse. Por regla general son más olvidadizos y torpes que otros niños.

Todos los rasgos anteriores llevan a una búsqueda de atención. Los niños hiperactivos son muy exigentes y su comportamiento hace que el padre o el profesor pasen más tiempo con ellos que con cualquier otra persona.

Si un niño sufre de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad, expresarán más de uno de los síntomas antes mencionados por un período prolongado de tiempo.


Los síntomas normalmente se hacen evidentes cuando el niño tiene tres o cuatro años, en parte porque ésta es la edad cuando los niños se ven obligados a interactuar más con sus compañeros, ya sea en la guardería o la escuela y los niños tienen cinco veces más probabilidades de ser más afectados que las niñas.

Fuente Imagen: J.Cárceles/flickr

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Etiquetas: el bebé
Categorías: Desarrollo, Infancia

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Comentarios (1)

   Almudena González
Hola! Soy psicóloga, y os rogaría que, antes de tomar ninguna medida con vuestros niños, si pensáis que son hiperactivos, que los llevéis al psicólogo. He visto muchas madres que han diagnosticado ellas mismas a sus chicos, y han hecho cosas horribles. Ojo Almu
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