En la etapa de dos a tres años es muy normal que algunos seres o héroes imaginarios invadan el espacio del más pequeños y éstos empiecen a desarrollar un mundo de fantasía paralelo a la realidad. Pero esto no representa ningún peligro ya que entra dentro de la normalidad en la vida de un niño y le ayudará a crecer y desarrollar sus emociones y su creatividad, además de poder expresar sus deseos e inquietudes.
Aunque los niños son conscientes del mundo real, les cuesta entenderlo y asimilarlo, y es por ello que crean un mundo de fantasía donde todo se hace posible y todo tiene solución. El amigo imaginario puede ser desde un oso de peluche hasta un objeto, pasando por un amigo inventado o un animal que pasa a tener vida y jugar y conversar con el niño.

A través del amigo imaginario el niño aprende a liberar sus sentimientos, proyectan sus miedos y fobias y adquiere más confianza en sí mismo, además se sentirá más fuerte y capaz, lo que hará que se refuerce su autoestima, controlará sus emociones, a la vez que desarrollará habilidades sociales.
En principio ver conversar al niño con un amigo imaginario, puede parecer gracioso, pero nunca se debe de estimular, ni alentar al pequeño; es mejor observarle discretamente, lo que puede ayudarte a conocer mejor a tu hijo, pero siempre controlando el tiempo que el niño pasa con su amigo imaginario y teniendo en cuenta los lugares cercanos que puedan suponer un peligro para el pequeño.
Imagen de: consejosmama
Por: Gema
Etiquetas: amigo imaginario, autoestima, peligro, sentimientos
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