
Cuando son pequeños, cualquier paso es muy importante. Vivimos cada una de sus evaluaciones con ilusión y emoción. El paso de la cuna a la cama indica hacerse grande. Cada niño tiene un desarrollo distinto y este paso puede darlo antes o después, pero aproximadamente se debería dar sobre los 2 años. Para que te hagas una idea, lo ideal es pasarlo a la cama cuando es capaz de levantarse solo y saltar los barrotes de la cuna. Esto se suele producir cuando comienzan a dar sus primeros pasos, ya que tienen más fuerza y agilidad. En ese momento, la cuna deja de tener sentido y es necesario decirla adiós.
El paso de la cuna a la cama debe ser paulatino para que el pequeño no eche de menos su cuna. Empieza por hacer que tome en su nueva cama las siestas, y poco a poco ve aumentando el número de horas que pase ahí, hasta que se convierta en su lugar habitual para dormir. El cambio es positivo y él lo debe notar. Déjale que elija las sábanas y lo necesario para dormir, y si el cambio incluye una nueva habitación, decórasela de forma que le guste.
Lo mejor es que lo realices en una época tranquila, en la que el pequeño no esté inmerso en otros cambios, como el ingreso en el colegio. Cuantos menos cambios de una vez, mejor lo llevará. Tampoco debe coincidir con la llegada de un nuevo hermano, puede hacerle sentir desplazado.
Por: Elena López
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