Uno de los momentos más importantes del embarazo es la realización de la primera ecografía, ya que a partir de esta se puede obtener mucha información. Tamaño del bebé, largo del feto, nivel de fijación en la panza y sexo son sólo algunos de los datos que se pueden obtener mediante este proceso.

Claro que las mujeres que están esperando un bebé no se realizan una sola ecografía durante los nueve meses de gestación. Con el avance de la ciencia ahora las madres y los padres pueden ver el crecimiento de su hijo con mucho mayor nivel de detalle de la mano de las ecografías en tres y cuatro dimensiones. Muchas personas se preguntan cuáles son las diferencias básicas que existen entre las ecografías convencionales y las 3D y 4D.
Aquí les dejamos las comparaciones más importantes entre ellas. Lo primero que hay que tener en cuenta es que las que se realizan en 2D (es decir, las convencionales) son en blanco y negro y la imagen que pueden ver los padres junto al médico es plana y de perfil. Es muy común que cuando se realiza este proceso se vea un poco borroso en la pantalla debido al movimiento del feto en la panza.
La ecografía 4D es la más avanzada hasta la actualidad. Al igual que la anterior, muestra el volumen y las facciones del bebé en formación, pero además se puede ver correctamente el movimiento del feto sin que haya ningún tipo de interferencia en la imagen. Gracias a este proceso los padres pueden ver a su hijo moviendo los dedos, pateando o llevándose las manos a la boca.
Imagen con licencia CC
Por: María
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