
Nuestros hijos son unos grandes imitadores de lo que hace la televisión, incluso, cuando tienen pocos meses de vida. Mientras la televisión puede entretener, informar y acompañar a los niños, también puede influenciarlos de manera indeseable. Aunque existe una gran variedad de programas que pueden ser educativos, muchos niños ven demasiada televisión. Hoy, los niños y la televisión.
El tiempo que se pasa frente al televisor es tiempo que se le resta a actividades importantes, tales como la lectura, el trabajo escolar, el juego, la interacción con la familia y el desarrollo social. Los niños también pueden aprender cosas en la televisión que son inapropiadas o incorrectas. Muchas veces no saben diferenciar entre la fantasía presentada en la televisión y la realidad.
Los niños que miran demasiada televisión están en mayor riesgo de:
- Sacar malas notas en la escuela.
- Leer menos libros.
- Hacer menos ejercicio.
- Estar en sobrepeso.
La violencia, la sexualidad, los estereotipos de raza y de género y el abuso de drogas y alcohol son temas comunes en los programas de televisión. Los jóvenes impresionables pueden asumir que lo que se ve en televisión es lo normal, es seguro y es aceptable. Por consecuencia, la televisión también expone a los niños a tipos de comportamiento y actitudes que pueden ser abrumadores y difíciles de comprender.
Los padres pueden ayudar a sus hijos a tener experiencias positivas con la televisión. Los padres deben de:
- Mirar los programas con los hijos.
- Escoger programas apropiados para el nivel de desarrollo del niño.
- Poner límites a la cantidad de tiempo que pasan ante la televisión (a diario y por semana).
- Apagar la televisión durante la horas de las comidas y del tiempo de estudio.
- Apagar los programas que no les parezcan apropiados para su niño.
Por: Lidia Ruiz
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