
Ahora que viene el veranito debemos proteger a los más pequeños de la acción del sol sobre la piel. Que nosotros no nos protegamos no significa que debamos hacer lo mismo con los niños. Las estadísticas muestran que más de tres cuartas partes de la población no protege a sus hijos adecuadamente del sol. En las últimas décadas hemos visto incrementar el número de cáncer de piel por no protegernos de los rayos ultravioletas. Además, los riesgos que pueden correr cuando la exposición a rayos U.V es intensa son múltiples, aunque el más importante sigue siendo el cáncer. Hay que evitar el sol cuando estemos medicando a nuestros hijos con antibióticos, cuando son de piel muy blanca u ojos muy claros ó si tienen algún problema de dermatitis.
En general, hay que prestar atención al factor solar o SPF que aplicamos en la piel de nuestro hijo y, en otro sentido, educarle para que en un futuro use los factores de protección más adecuados según su tipo de piel.

