Existen mujeres que tras el parto se entristecen, se sienten mal y se deprimen, no siendo capaces de disfrutar de su nuevo bebé. Aunque sus síntomas y causas son variadas, no se han podido detectar con seguridad.
Por una parte se ha especulado sobre que tengan un origen hormonal y, por otra, puede estar relacionado con el hecho de que desciendan los niveles de progesterona y con ello, se produzcan cambios de humor, de metabolismo y se originen síntomas de cansancio o de depresión.
Hay que decir que, para algunas mujeres, el parto, y lo que tras él acontece, resulte traumático y también se ha especulado sobre la idea de que puede ser causa de un origen genético o bien existir una desajuste en el sistema nervioso.

Ahora bien, cuando los síntomas están bien reconocidos y su duración es de un tiempo mayor del que se estima prudencial, como una larga sensación de tristeza, desórdenes del sueño, rechazo del bebé, tristeza sin motivo o agresividad injustificada, será hora de visitar al médico. Cuando estos síntomas se presentan y duran menos de dos semanas, se califican como tristeza post-parto, pero si se agravan con aislamiento o intentos suicidas, es calificada como depresión.
La depresión debe de ser tratada con terapia y antidepresivos; generalmente se supera, pero, en caso de que la mujer tenga tendencias suicidas o sufrir alucinaciones mentales que obliguen a hospitalizarla, debe considerarse muy seriamente, ya que resulta muy grave.
Hay mujeres que son más propensas que otras a padecerla, especialmente las que han tenido un parto difícil, un embarazo peligroso, no han tenido apoyo familiar o tienen arraigado un historial depresivo. Estas últimas son las que, tras el parto, no desean al bebé, entre los demás síntomas ya comentados.
En caso de que sufras depresión, lo primero que debes hacer es controlarte, tómate las cosas con calma y pide ayuda a tu compañero o a tus padres; intenta acomodar tus horarios de sueño a los de tu bebé, ya que podrás descansar mucho más y, lo más importante, busca ratos de relajación, haz ejercicio que te ayude a recuperar la línea, pero sin descuidar a tu bebé, conversa y pasa tiempo con él, piensa que es un parte tuya que no debes de descuidar y que te dará muchas alegrías.
Fuente Imagen: Thinkstock
Por: Gema
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