
En general, hay que prestar atención al factor solar o SPF que aplicamos en la piel de nuestro hijo y, en otro sentido, educarle para que en un futuro use los factores de protección más adecuados según su tipo de piel.
Las exposiciones al sol en los primeros años de vida y hasta los 18 años son las más peligrosas. Sobre todo, porque en verano los niños están más tiempo en la calle; jugando, en la piscina, en la playa, etc y están más tiempo del que deberían tomando baños de luz involuntariamente.Usaremos el SPF más alto para los más pequeños - 65 ó 60 - independientemente de su color de piel o del tiempo de exposición al sol.
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