El sueño es una función necesaria y vital, para mantener el equilibrio del cuerpo y de la mente, período durante el cual se recupera la energía utilizada durante la actividad diaria, se regula la producción de anticuerpos y la secreción de hormonas.
En los bebés, durante el sueño, se madura el sistema nervioso y se regula el crecimiento de los diferentes órganos, es por ello que durante las noches, se produce la hormona, que estimula el crecimiento.

El acto de dormir es particular y depende de cada individuo y evoluciona por ciclos, alternándose con períodos de vigilia; a medida que va creciendo, disminuyen las horas totales de sueño, pero los ciclos nocturnos serán más largos y las siestas serán más cortas. Aunque no todos los bebés duermen lo mismo, se puede establecer un patrón general:
- Bebés recién nacidos, 16 a 18 horas de sueño diario.
- Tercer mes, unas 15 horas diarias de sueño.
- Sexto mes, unas 14 horas por día, 10 y 12 horas por las noches, y de 2 y 4 horas de siesta.
- 1 año, unas 14 horas diarias y de una o dos horas de siesta.
- 2 años, duermen unas 12 horas, con una hora de siesta.
- 3 años, 10 a 12 horas diarias.
Si el bebé tiene falta de horas de sueño, se notarán síntomas como que se duerme en viajes de trayectos cortos; su carácter se vuelve irritable y molesto, especialmente por las noches; su sistema inmunológico se verá alterado y será menos resistente a los virus más comunes; presenta somnolencia diurna y problemas de psicomotricidad, y falta de atención, por ello será necesario consultar al especialista para que regule su sueño.
Antes de empezar a preocuparte por las horas que duerme tu hijo, es importante analizar los hábitos de toda la familia; puede ser que los horarios de la familia sean flexibles y no existe una rutina fija para el bebé, por lo que puede existir una conexión entre los trastornos de sueño de tu bebé y la organización familiar por lo que hay que cambiarla.