
El control médico de nuestros hijos es primordial para su correcto desarrollo, por ello hoy explicamos cuando se debe visitar por primera vez al oculista
Los principales síntomas que pueden indicar que tu hijo debe visitar al oculista suelen ser el sentarse muy cerca de la televisión, quejarse constantemente de dolor de cabeza y de ojos cansados, escribir cada vez más con la cara muy cerca del papel, sentir dificultad para leer a distancia, arrugar los ojos para ver algo que está alejado, perder el interés por la lectura y los estudios, tener dificultad para correr y parecer torpe en los movimientos, y presentar excesivo lagrimeo y escozor en los ojos, son algunas señales con las que se pueden identificar si existen problemas con los ojos de los peques.
Además de estos síntomas relacionados a la conducta del niño, existen otros directamente relacionados a la apariencia, como:
- Cuando los ojos del bebé tiemblan o se desvían sin motivo alguno.
- Cuando los ojos no siguen la cara ni la voz de los padres.
- Cuando las pupilas de los ojos son demasiado grandes o pequeñas.
- Cuando las pupilas de los ojos no son oscuras y sí opacas, como si tuviesen un filtro nublado.
- Cuando los ojos no se presentan alineados, y sí cruzados o enfocados hacia fuera.
La primera visita al medico oftalmólogo debe ser realizada tan pronto descubra en su hijo algunos de los síntomas anteriormente mencionados.
O si se da alguna de estas situaciones:
- Cuando su hijo parece que no ve bien. Emplea mucho esfuerzo para leer, para moverse, etc.
- Cuando sospeches que la posición de los ojos de tu hijo no es correcta. Presenta desvíos y sospechas de estrabismo.
- Cuando existen antecedentes de alteraciones en la visión dentro de la familia.
- Cuando tengan de 2 a 6 años para realizar una revisión completa, aunque no se detecte nada anormal.
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Normalmente estamos acostumbrados a hablar de contracciones en el embarazo refiriéndonos a la etapa final cuando vamos a dar a luz. Pero no son las únicas contracciones que existen. Una de las más comunes son las de Braxton Hicks, que surgen aproximadamente en el 5º mes de embarazo, aunque pueden aparecer antes. No son dolorosas y duran entre medio minuto y un minuto. Básicamente lo que sucede es que el útero se tensa y se contrae. Se trata de un mecanismo de nuestro cuerpo por el cual «entrena» para cuando demos a luz, ya que ese día deberá estar contraído durante horas. La contracción durante pequeños instantes a lo largo del embarazo, facilita al músculo del útero prepararse para el parto. Por ello, a medida que el embarazo avance, las contracciones de Braxton Hicks serán más frecuentes. A pesar de que, como decimos, no son dolorosas, si pueden resultar molestas. Si te ocurre esto, prueba a pasear un poco, o tumbarte de lado. Intenta relajarte lo más posible y cambia la posición en la que te encuentres. Por último, no te preocupes, podrás diferenciarlas de las del parto sin problemas, ya que estas últimas sí serán dolo...
