Juguetes sexistas

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El impacto cultural está cambiando muy lentamente, y poco a poco la sociedad se va adaptando a ciertas modificaciones que influyen en el modo de vida de las personas. La etapa de crecimiento y formación de los más pequeños se pone a prueba, ya que se van tumbando muchas barreras de discriminación y relegamiento que permiten armar grupos más homogéneos y comprensivos, sin distinguir entre el sexo de sus participantes.

niños jugando

Durante muchísimos años se establecieron ciertos cánones para el crecimiento “correcto” de los niños. De este modo la sociedad estipuló qué estaba “bien” y qué estaba “mal”, estableciendo parámetros entre lo femenino y lo masculino, sobre todo en el ámbito de los juguetes, los juegos y la recreación.

Hoy en día tenemos que dejar algo bien en claro: si un niño juega con una muñeca o una niña lo hace con un coche de carreras no hay nada de malo. Al contrario, allí vemos la simpleza de los más pequeños y la amplitud en su concepción de igualdad. Obviamente que la sociedad tratará de cerrar ese marco hacia otros niveles, pero los padres deben estar orgullosos de ese tipo de integración.

Por supuesto que no es sencillo para los niños o niñas ser discriminados por sus amigos o familiares si son vistos jugando con algún juguete que no responde a su canon sexual. Sin embargo allí es donde debe primar la fortaleza en el ímpetu del pequeño, quien debe ser respaldado por sus padres para convertirse inmune a esa clase de rechazos.

Que un varón o una chica se diviertan jugando con elementos pensado para el género opuesto no implica algo malo. Al contrario, esto indica que poseen un nivel de integración muy fuerte que les servirá en el futuro para tratarse de igual a igual con los demás sin mediar una distinción de género, lo que llevará a una disminución en la discriminación y la violencia del sexismo.

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