Desde el momento en que tienes al bebé en tus brazos, hay gran cantidad de cosas que puedes hacer para reforzar más el vínculo entre vosotros. Lo cierto es que se trata de una unión que ya empezó cuando estaba en tu vientre, y es que el vínculo entre madre e hijo es algo único.

Desde que estaba dentro de ti, el bebé podía escuchar tu voz, los latidos de tu corazón, sentir tu tacto… Por eso, ahora que está a tu lado, puedes disfrutar de muchas cosas juntos.
Por ejemplo, es importante que mantengas con él mucho contacto corporal, ya que el contacto de piel con piel refuerza el vínculo maternofilial. Pero además, involucra al padre, deja que descase sobre su pecho después de cambiarle los pañales, por ejemplo.
Además, es importante que el padre tenga su papel en la vida cotidiana. Hay estudios que aseguran que los bebés que son bañados por sus padres unos tres días a la semana tienen menores dificultades a la hora de hacer amigos.
Es importante que dediques un tiempo a estar con el bebé, a jugar con él, a hacer «tonterías»: mimos, soplarle en la cabecita, hacerle cosquillas… Recuerda la importancia del contacto físico, y además, podrás reducir el estrés, ¡seguro que después de una sesión de mimos, te sientes de maravilla!
Es necesario también que hables con tu bebé, que le cuentes cosas, y es que por muy pequeño que sea, está bien que le hables para que vaya ganando confianza en sí mismo y desarrollando sus habilidades comunicativas.
Otra de las cosas que puede favorecer mucho la comunicación entre vosotros, es que lleves al niño en la sillita de paseo de forma que te mire a ti. Son muchos los que opinan que las sillitas cara a cara son mucho mejores a la hora de reforzar la comunicación maternofilial.
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