
Es muy importante poner atención en el cuidado del ombligo de tu bebé. Por lo general el cordón umbilical, se seca y cae en una o dos semanas aproximadamente. Y mientras esto no suceda, deberás mantener el área seca y expuesta al aire. Así mismo es necesario limpiarlo con alcohol.
No debes darle a tu bebé baños en los que lo sumerjas en el agua. Cuando éste está sanando, se ve y huele un poco mal. Sin embargo, si notas enrojecimiento en la piel o supuración del ombligo con mal olor, será necesario que consultes con tu médico ya que en caso de infección él sabrá que hacer.
Los restos del cordón umbilical deberían caerse por sí solos durante la primera semana, o como mucho, la segunda. Es un proceso indoloro para el bebé, y una vez que se ha caído, el ombligo se cierra y ya está. El cordón suele estar pegajoso durante este proceso, pero esto es totalmente normal y no debes preocuparte. De todas formas, la Asociación Española de Pediatría nos ayuda a conocer mejor este tema.
¿Qué puedes hacer?
Si el cordón de tu pequeño está pegajoso, límpialo con cuidado con algodón humedecido en agua fría, previamente hervida. Levanta ligeramente el cordón para que se airee y asegúrate de que está limpio de orina para reducir el riesgo de infección. No tires el cordón porque sabes que caerá cuando llegue su debido momento.
En ocasiones algún trocito de cordón inflamado se queda en el ombligo y supura. Esta alteración, llamda granuloma, no es grave y el pediatra utilizará nitrato de plata para eliminarlo sin dolor para el bebé. Habla con tu pediatra o con la matrona si crees que el cordón supura demasiado o está excesivamente pegajoso.
Si la piel de alrededor del ombligo está irritada, o el cordón sangra, puede que se haya infectado, o que sea el paso previo a una infección inminente, que deberá ser tratada por el médico o por un especialista.