
Estar embarazada, según algunas mujeres, es como sufrir el síndrome premestrual durante nueve meses porque sufres altibajos emocionales muy fuertes que, en muchas ocasiones no sabes a que son debido. De repente estás feliz, triste, entusiasmada o no das pie con bola. No te preocupes porque el embarazo provoca estas importantes variaciones en los niveles hormonales.
Tu pareja deberá ser paciente, constante y comprender que el embarazo es una etapa conjunta, aunque sólo seas tu quien lleves una vida dentro. Esta etapa afecta decisivamente a tu cerebro y a tu estado de humor, al mismo tiempo que modifica la forma y el tamaño de tu cuerpo.
De hecho, se trata de algo bueno, aunque quizá en el momento no te lo parezca. Los niveles de progesterona y estrógenos se duplican y eso hace que la parte racional de tu personalidad dismuya, a la vez que se refuerce tu parte emocional. No siempre es fácil acostumbrarse a estos cambios, pero lo cierto es que te ayudarán a prepararte con calma de cara a una temporada en la que te pasarás el día acunando a tu bebé.
ESTADOS QUE PROVOCA EL EMBARAZO DE FORMA REPENTINA.
Euforia: Estar embarazada es algo fabuloso y en determinados momentos sientes que estás en una nube, incluso algo excitada.
Ansiedad: No te encuentras bien y piensas que puede ser algún síntoma del estado en que te encuentras. Te harás una lista de preguntas interminables. Todas ellas típicas en este proceso.
Lágrima fácil: No vale la pena que la gente te preguntes por qué lloras porque ¡no lo sabes! Durante el embarazo puedes echarte a llorar simplemente porque se te ha derramado un café al suelo.
Despiste: Puede ocurrir que andemos un poco más despistadillas de lo normal. No saber dónde hemos dejado el coche, las llaves de casa o incluso alguna tarea importante puede quedarse en el tintero.