Seguro que muchas veces has dedicado tiempo a mirar el pañal de tu bebé, para saber si las heces son normales; te has fijado en su color y en su textura, si le cambias muchas veces el pañal o, si por el contrario, lo haces menos veces de lo que debieras, aunque esto dependerá sobre todo de la edad del bebé, si todavía está siendo amamantado, toma biberón o ya ha empezado a tomar sólidos.

No existe una regla concreta que cada bebé debe de seguir a la hora de expulsar las heces, pero hay que tener en cuenta que si es un bebé recién nacido que está siendo amamantado, puede llegar a hacerlo tres o cuatro veces por día y otros bebés en cambio cada dos días; si el bebé está siendo alimentado con biberón, necesitará hacerlo más a menudo. Lo cierto es que mientras las heces de tu bebé sean suaves y fáciles de expulsar, no habrá problema.
El calostro actúa como laxante en el bebé, pero pasados tres o cuatro días, el aspecto de las heces del bebé cambiarán gradualmente y tendrán el tamaño de una moneda y serán más claras, de color amarillo-verdoso o color mostaza, pudiendo tener un olor dulzón y una textura suelta y granulada. Las heces de un bebé alimentado con biberón suelen ser mayores en frecuencia que los bebés amamantados, y pueden tener una textura más abultada, de color amarillo pálido o marrón amarillento, y con un olor más fuerte.
Cuando el bebé ha comenzado a comer sólidos, las heces tomarán el color del alimento que ha comido, incluso muchos de ellos pasarán enteros a las heces, debido a que el bebé es incapaz todavía de digerir la fibra, lo cual cambiará en el momento que empiece a moverse con más libertad.
Fuente Imagen ThinkStock.