Los bebés tienen patrones de dormir diferentes a los adultos; por lo general, necesitan entre 16 y 18 horas a diario, cantidad de horas que no son continuas y la mayoría de los recién nacidos y bebés no duermen toda la noche, despiertan cada dos o tres horas para comer.

Algunos recién nacidos padecen cólicos y pueden llorar durante horas, pero alrededor de las seis semanas, disminuye lentamente; otros apenas duermen, porque no han comenzado a desarrollar un ritmo circadiano, hasta que alcance las seis o nueve semanas de edad y el ritmo de sueño no madura hasta que tenga al menos seis meses edad.
Si el recién nacido duerme menos de las expectativas señaladas anteriormente, los signos de agotamiento pueden incluir llanto excesivo, quejas o mostrarse muy hiperactivo. La mayoría de los bebés, al pasar por una etapa de crecimiento, generalmente alrededor 7-10 días, 2-3 semanas, 4-6 semanas, 3 meses, y 4 meses, pueden necesitar mayor cantidad de comida y dormir menos horas durante el día.
Aunque hay que decir que la mayoría de los bebés duermen notablemente más durante estos períodos de crecimiento, debido a la intensa necesidad de conservar la energía. Si tu bebé no está durmiendo lo suficiente, deberás descartar otros factores que puede que le impidan dormir correctamente, por lo que antes de nada, deberás de cerciorarte sobre ciertas cuestiones:
-Puede que extrañe la falta de ruido, como en el vientre materno y pueda ocasionarle estrés y no dormir; también la falta de estar envuelto, ya que el útero se encuentra en un entorno muy ajustado o bien que esté padeciendo frío, por lo que debes de asegurarte que se encuentra en un ambiente cálido y confortable y que mantiene los pies calientes.
-También debes de comprobar si su pañal está mojado o sucio, si tiene hambre o sed, si tiene calor, si existen en el ambiente demasiados ruidos o luces o si padece algún tipo de dolor como la dentición o los oídos.
Los efectos de cansancio son visibles y son cambios en la expresión facial, poca actividad, enfado, muecas, succión, puños cerrados, movimientos espasmódicos, bostezos, llantos o extremidades rígidas entre otros.
Fuente Imagen: sxc.hu/jzuidema79