Fibrosis quística

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Cuando hablamos de fibrosis quística nos estamos refiriendo a una enfermedad de índole hereditaria.

La fibrosis quística aparece cuando existe una disfunción en las glándulas exocrinas que puede llegar a verse en órganos como los pulmones, intestinos o hígado.

Dentro de los episodios más comunes veremos cuadros bronquiales crónicos e infecciones en los bronquios, acompañados de mucha tos. Lamentablemente, la fibrosis quística afecta, a un 85 por ciento de los casos, en el páncreas, provocando una mala absorción de los nutrientes que generara una importante desnutrición.

Otra consecuencia de esta enfermedad son las alteraciones en el sistema respiratorio (también como consecuencia de los problemas glandulares) causando lesiones en los pulmones, que en muchas veces pueden ser irreversibles.

pie bebe

Esta enfermedad no es contagiosa ni tampoco afectará la capacidad intelectual de los pequeños que la sufran.

No existe nada que los padres puedan hacer para evitarla antes o durante la gestación, ya que se trata de una enfermedad autosónica recesiva en donde los bebés heredaran dos copias anormales (uno de la madre y otro del padre) de un gen que se encarga de transmitirla, el mismo se encuentra ubicado en el cromosoma 7.

Para detectar la fibrosis quística se le extrae al pequeño una gotita de sangre de su talón. Si la muestra llega a tener un resultado positivo, entonces se continuarán con los análisis a sus padres y para determinar el grado de la enfermedad se llevará a cabo un análisis de cloruro en el sudor.

Este último análisis se realiza para saber la cantidad de sal que existe en el sudor. La eliminación exagerada de sal es uno de los síntomas más comunes de la fibrosis. Una forma simple de darse cuenta es cuando uno le da un beso al niño y siente un sabor salado.

Foto | Flickr – Elfer

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