La técnica de la inseminación artificial puede ayudar a tratar ciertos tipos de infertilidad tanto en el hombre como en la mujer. En este procedimiento, el esperma se inserta directamente en el cuello uterino de una mujer, las trompas de Falopio o el útero, evitando así cualquier obstrucción, ya que el camino es más corto, la inseminación intrauterina es la forma de inseminación artificial má utilizada.

La inseminación artificial se puede utilizar para muchos tipos de problemas de fertilidad; es un tratamiento popular para los hombres que tienen el número de espermatozoides muy bajos o espermatozoides que no son lo suficientemente fuertes como para nadar a través del cuello del útero y dirigirse hacia las trompas de Falopio. También es adecuado este tratamiento para mujeres con el moco cervical poco receptivo.
Antes de proceder a realizar una inseminación artificial, la pareja debe realizarse un historial medico, para cerciorarse de si son o no candidatos. La mujer deberá de realizarse una exploración mediante una ecografía, para descartar problemas ginecológicos y un estudio hormonal, apara descartar posibles patologías.
Después de conocer estos datos y descartar infecciones, se procederá a realizar un estudio radiológico, para saber si son permeables o no las trompas y conocer si son los ovarios funcionantes, teniendo en cuenta la edad.
Por su parte el hombre debe tener más de 10 millones de Recuento de Espermatozoides Móviles y tener más del 15% de espermatozoides móviles; de lo contrario se tendrá que recurrir a la Inseminación Artificial por Donante.
Existen una serie de factores que disminuyen la probabilidad de éxito como son:
– Edad avanzada de la mujer.
– Mala calidad de los óvulos.
– Mala calidad del esperma.
– Endometriosis severa.
– Daños a las trompas de Falopio por infecciones crónicas.
– Obstrucción de las trompas de Falopio.
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