
- Hay que tener en cuenta que además de aprendizaje la natación para el bebé debe ser diversión, así que debe sentirse a gusto en todo momento.
- Nunca muestres miedo pase lo que pase, si traga agua, llora o vomita. Tiene que ver que está en un entorno completamente seguro.
- No cogerlo en brazos como premio cuando ha conseguido un reto que no es muy complicado.
- Antes de que el bebé haga una nueva acción deberán realizarla también los padres para que no tenga ningún miedo y vea que es algo divertido que los papás también pueden hacer.
- Hay que motivar al bebé para que haga los ejercicios voluntariamente y no como algo obligatorio. Si están tensos o a disgusto no podrán hacerlo bien, en cambio si se divierten será mucho mejor.
- Hay una regla imprescindible, y es no asustar nunca al niño con la piscina diciéndole cosas como que se puede ahogar o que en la piscina grande se hunde. Estas cosas no pueden decirse ni aunque no se esté en la piscina. Es preferible decirle que para ir a la grande tiene que tener más nivel de natación o algo por el estilo.
- El bebé debe tener claro siempre quien manda, y son los padres (o monitores) los que deciden cuándo empieza y cuándo acaba la clase. No se puede alargar porque el niño quiera jugar.
- Nunca se debe perder de vista al bebé, ni aunque se tenga sujeto.
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