En el bebé, durante el primer mes de vida, el estreñimiento es causa de preocupación y hasta el primer año, el estreñimiento puede ser causa del biberón o la dieta mixta; en niños mayores, las causas pueden ser la mismas que en el adulto y es aquí donde la alimentación tiene un papel importante.

Un bebé alimentado con leche materna, rara vez tienen estreñimiento, ya que le leche materna se digiere fácilmente y debido a la bacterias que poseen en su intestino, son capaces de degradar algunos nutrientes de la leche, por lo cual los movimientos intestinales son más fáciles y las heces más suaves; además hay que añadir a todo esto, que las células M del intestino segregan una hormona llamada motilina, que aumenta el movimiento intestinal. En cambio un bebé que es alimentado con leche de fórmula, suele tener menos evacuaciones intestinales, más gruesas y con un color diferente que un niño alimentado con leche materna.
Son muy importantes los líquidos, al menos tres vasos de líquidos diarios, son capaces de aliviar el estreñimiento, como el agua o en forma de sopas, zumos de fruta o leche de soja, que además de hidratar el organismo, serán capaces de aliviar el tránsito intestinal, a excepción de la leche de vaca, que en estos casos produce más estreñimiento.
Resultan adecuados los cereales como la avena, las legumbres como las lentejas, frutos secos como los dátiles o las ciruelas pasas, todo tipo de verduras, sin abusar de la zanahoria y toda clase de frutas, especialmente el mango, naranjas, manzanas y kiwis, excepto el plátano; todos ellos poseen una buena dosis de fibra soluble. La fibra insoluble aumenta la motilidad intestinal y son adecuados los cereales integrales y semillas. Evita los productos lácteos, alimentos procesados, carnes grasas, plátano, arroz refinado y chocolate.
Fuente Imagen ThinkStock.
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