Cómo prevenir el Hipo en el Bebé

Sujeta a Licencia CC de Atribución. Autor: BotheredbyBees

Cualquier ruido fuera de lo común en un recién nacido suele alarmar a los padres, pero el hipo, a pesar de ser muy ruidoso no supone ningún riesgo para el bebé. Hoy explicamos qué es lo que causa el hipo y damos algunos consejos para evitarlo.

Que los recién nacidos tengan hipo es algo muy común, algunos estudios aseguran que hasta un 80 por ciento de los bebés tienen hipo. Éste disminuye a medida que el niño crece, a partir de los seis meses de edad.

El hipo esta causado por la inmadurez del sistema nervioso, que produce contracciones repentinas e irregulares del diafragma. Mientras los músculos situados entre el tórax y el abdomen, dedicados a la respiración, intentan funcionar en armonía con él. Por ello, cualquier alteración del diafragma provocará espasmos que conducirán al hipo. Estas alteraciones suelen estar causadas por una ingesta excesiva de alimentos, un rápido sorbo, por tragar aire o incluso por un cambio brusco de temperatura.

Para evitar que nuestro bebé tenga hipo, no podemos dar una fórmula magistral, pues igual que los adultos, cada uno tiene un truco que le funciona a él, pero que puede que no consiga su propósito con otra persona. Además de que nunca debemos intentar esos trucos con los recién nacidos. Por ello, los consejos siguientes responden a la prevención del hipo.

– Al dar el pecho, procurar estar atenta a la velocidad y forma de succión del niño. Si éste absorbe con mucha rapidez o hace gestos que induzcan a la entrada de aire es muy probable que provoque hipo.

-Después de alimentar al niño, es importante mantenerlo en posición vertical para facilitar la expulsión de aire.

– Como ya hemos dicho, los cambios de temperatura también pueden provocar hipo, además de otras cosas más graves. Por ello es importante preservar al bebé de corrientes fuerte de aire, y bien abrigado.

-A una edad más avanzada, utilizar un biberón con tetina especial para evitar la ingesta de aire por parte del pequeño.

Si el hipo no desiste o se dan otros síntomas relacionados con él, es imprescindible que los padres lleven al bebé a un especialista. Por el contrario, un breve episodio de hipo, aunque muy sonoro, no es algo grave y remitirá en pocos minutos.

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