
Además, la manzana contiene otras vitaminas en menor proporción, como A, B, E y K, y minerales, como calcio, hierro, magnesio, fósforo, cobre, manganeso y selenio, que ayudan a promover la salud de los huesos, músculos y sistema nervioso. La manzana es baja en calorías y mantiene un peso saludable.
Las mujeres embarazadas que beben zumo de manzana natural, ya sea verde o roja, obtienen todos los beneficios de esta fruta, como proteger de la diabetes, de la obesidad, de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer.
El zumo de manzana es rico en flavonoides y polifenoles, que son a la vez fuertes antioxidantes y pueden ayudar a desintoxicar el cuerpo de sustancias nocivas; puede ayudar a mantener las arterias limpias y prevenir la enfermedad cardíaca. Gracias al ácido málico, ayuda a mantener la función del hígado y mejora la digestión.
Las embarazadas que padecen de estreñimiento, no deben de abusar del zumo natural de manzana, ya que no contienen la misma cantidad de fibra que una manzana y pueden estreñir más; por ello si padeces estreñimiento, es mejor que comas manzanas enteras, que aportan toda la fibra gracias a la pulpa.
Tampoco deben de beber el zumo de esta fruta, aquellas que tengan tendencia a desarrollar cálculos renales, porque el zumo de manzana contiene oxalatos, y puede dar lugar a la formación de cálculos de oxalatos de calcio.
El ácido málico, que proporcionan las manzanas, produce una suave exfoliación de las células muertas de la piel; puedes utilizar esta acción exfoliante suave, para ayudar a desvanecer las cicatrices, creando una mascarilla casera de manzanas verdes y miel, que no tiene efectos secundarios en el embarazo.
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