El parto prematuro es aquel parto antes de tiempo, que se produce antes de las 37 semanas de embarazo; sin embargo, a veces se puede detener con margen suficiente para que el bebé crezca y se desarrolle en el útero.
Los tratamientos para el parto prematuro incluyen reposo en cama, líquidos administrados por vía intravenosa y medicamentos para relajar el útero.

El parto prematuro no suele ser doloroso, pero hay varios síntomas y señales de advertencia:
-Las contracciones en el útero se dan cada diez minutos o con más frecuencia.
-Dolor de espalda baja, que puede ser constante o intermitente, por lo que se deberá de cambiar de posición.
-Calambres o cólicos abdominales inferiores que se pueden sentir como gases, acompañados de diarrea.
-Aumento de la presión en la pelvis o en la vagina.
-Aumento del flujo vaginal.
-Pérdida de líquido de la vagina.
-Sangrado vaginal.
-Síntomas como náuseas, vómitos o diarrea.
-Menor movimiento del bebé.
Si sientes que tienes parto prematuro, deberás de llamar urgentemente a tu médico, en caso de salida de líquido de la vagina, sangrado vaginal y aumento repentino del flujo vaginal; comprueba siempre si existen contracciones, si se acompañan de calambres similares a los menstruales o abdominales, dolor de espalda baja y presión pélvica o vaginal.
Para comprobar si hay contracciones, coloca tu mano sobre el abdomen. Si sientes el útero tenso y luego se ablanda, puedes registrar la frecuencia de las contracciones que están sucediendo; para ello debes de anotar el tiempo de tus contracciones, desde la hora de inicio de una contracción y el comienzo de la siguiente.
Si tiene contracciones cada diez minutos o más a menudo y no desaparecen en una hora después de cambiar de posición, descansa o bebe dos o tres vasos de agua, y llama a tu médico si los síntomas de alerta mencionados empeoran o si el dolor es severo y persistente.
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