Siguiendo con nuestros post sobre la alimentación, en esta ocasión vamos a ver la fibra en la dieta del bebé. La fibra también es beneficiosa en la dieta para los bebés una vez que su sistema digestivo madure; desde la edad de 1 a 3 años, el bebé necesita alrededor de 19 gramos de fibra por día para satisfacer las necesidades de su cuerpo.

Introducir la fibra en la dieta del bebé
Seguir un periodo de lactancia o de fórmula en su defecto durante los primeros meses de vida de tu hijo que aportan la fibra necesaria. No suplementes fibra adicional durante este tiempo porque el tracto digestivo de tu bebé aún está madurando y podría causar síntomas molestos.
La fibra en la dieta de bebés a partir de 6 meses
Introduce cereales semi-líquidos o puré de frutas y verduras a la dieta de su bebé a partir de los 6 meses de edad de manera paulatina.
Recoemndación de fibra en la alimentación de bebés con 9 meses
Los purés de frutas y verduras alternos, junto con cereales como el arroz, cebada o avena son recomendables a partir de los nueve meses de edad.
La fibra en la dienta entre los 10 y 12 meses
Alrededor de los 10-12 meses puede empezar a comer pequeños alimentos troceados para que pruebe nuevas texturas, como bayas o verduras blandas cocidas.

Algunos alimentos con alto contenido de fibra incluyen los plátanos maduros, peras, zanahorias cocidas y calabaza cocida. Aunque la piel contiene una alta cantidad de fibra, podría suponer un riesgo de asfixia, ya que tiende a ser un poco más difícil de masticar. Para garantizar la seguridad de su bebé, quitar las pieles hasta que la masticación y la deglución están más desarrollados.
Camufla las frutas y verduras entre los alimentos o mezclados con ellos si tu hijo no las quiere comer.
Cómo dar la fibra a los bebés a partir de los 12 meses
Añade a la dieta del bebé otros alimentos blandos ricos en fibra alrededor de los 12 meses de edad, como la pasta bien cocida de trigo, frijoles blandos, pan de trigo y harina de avena, pero incluya sólo un nuevo alimento cada vez, manteniéndole un mínimo de 3 a 5 días entre cada presentación, para saber a qué alimentos puede presentar alergias o sensibilidades.