Natación y bebés

El agua es un elemento enriquecedor para el bebé desde los primeros meses de vida porque supone para ellos,  una experiencia estimulante y placentera.

Aunque,  lo que se conoce como natación en bebés poco tiene que ver con la verdadera natación, ya que,  hasta los cinco años más o menos no pueden lograr realizar los movimientos clásicos de la natación, ni ser verdaderamente autónomos en el agua.

Natacion y bebes


A pesar de todo, son capaces de disfrutar en el agua y de desarrollar ciertas habilidades en el agua, que le favorecerán cuando pasado un tiempo, quieran aprender a nadar.

Los recién nacidos son capaces  de desarrollar una conducta perfectamente adaptada al agua que hace que se desarrolle tanto su aspecto físico, como psicológico.  Esta etapa es una de las más críticas, es necesario prestarles toda la atención posible ya que ,  puede reforzar la unión de amor, unión y confianza entre madre y el bebé,  y también la relación afectiva de éste último con su padre.

Muchos son los beneficios que aporta la natación al bebé, como:  el desarrollo de su aparato psicomotor que le permite moverse en el agua con total libertad, fortalecimiento del sistema cardiorrespiratorio (su corazón y sus pulmones se benefician),  refuerzo de  su  sistema inmunológico.

También se desarrolla una capacidad de observación y percepción mayor del entorno que le rodea, que influirá positivamente en futuros aprendizajes y reforzará la relación afectiva con sus progenitores, es decir,  a la vez que se relaja, se siente más seguro y tiende a socializarse  con más facilidad, por lo que sus relaciones de comunicación se afianzarán al estar en contacto con otros niños.

La edad recomendable para empezarle a llevar a la piscina, es a partir de los tres o cuatro meses de edad. La temperatura ideal será de unos 32 º C y  con un bajo nivel de cloro.

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