
Durante un embarazo normal, la matrona tiene sus funciones, muy bien definidas, a lo largo de todos los momentos del embarazo.
- En el primer trimestre: la matrona colabora abriendo tu historial clínico y conociendo tus antecedentes, valora el riesgo de tu embarazo, pide la analítica del primer trimestre para control bioquímico... Además, será quien te explique hábitos saludables para que tu embarazo se desarrolle correctamente. También puede realizar una valoración de tu estado emocional preguntándote por tus miedos, tus sentimientos...
- En el segundo trimestre: la matrona hace la exploración obstétrica y sigue valorando el riesgo del embarazo, además de asesorarte sobre la ecografía de este trimestre. Seguirá aconsejándote sobre la alimentación, pedirá las pruebas necesarias y valorará de nuevo tu estado emocional.
- En el tercer trimestre: la matrona colabora evaluando la evolución y el crecimiento fetal y te prepara para el momento del parto, aconsejándote sobre técnicas de respiración, de relajación... También solicita las pruebas correspondientes a este trimestre, realiza pruebas de coagulación sanguínea, te ayuda a afrontar la etapa final de tu embarazo...
Lo cierto es que la figura de la matrona va mucho más allá del momento del parto, ya que como ves, a lo largo del embarazo también te puede ayudar mucho.
Además, en el puerperio, es decir, las primeras semanas de la vida del bebé, también puedes contar con su ayuda, por supuesto, además de la del ginecólogo.
Claro, que depende siempre del centro en el que te estén tratando y de cómo se organice, ya que en algunos la matrona te atiende desde el principio, teniendo con ella citas mensuales, y en otros no aparece hasta que el embarazo está llegando a la recta final.
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