¿Cuándo introducir alimentos sólidos en la alimentación del bebé?

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Entre los cuatro y seis meses de edad la mayoría de los bebés están listos para comenzar a consumir alimentos sólidos,  lo cual no quiere decir que ya deban comer de todo.  Debemos tener presente que los alimentos sólidos se refieren a las papillas.

El pediatra es el más indicado para decirnos qué alimentos se van a introducir y de qué forma.  En líneas generales debemos saber que:

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– El mejor alimento siempre es la leche materna.  Una vez superada la etapa de lactancia exclusiva, se comienza a alternar el tipo y cantidad de alimentos nuevos.

– En la mayoría de los casos aún no tienen dientes por lo que lo más recomendable son los alimentos muy bien triturados.  Se deben evitar los que sean industriales,  ya que los que se preparan en casa conservan mejor los nutrientes necesarios.

– Los bebés deben mover sus labios a su antojo para poder controlar la introducción de la cuchara.

– El movimiento de la lengua hace que puedan mezclar bien dentro de la boca.  Lo padres podrán ver que esto ya está sucediendo y será un indicador de que no habrá problemas.

– El que tengan un control sobre los movimientos de su cabeza así como poder sostenerla el tiempo que sea necesario.  De esta forma la nueva alimentación no representará peligro de ahogamiento.

– Se debe preparar el ambiente. Enseñarles a comer requiere mucha paciencia.  La adaptación a una nueva textura, diferente sabor, color, olor, etc. requiere una adaptación.  La mayoría de las veces el pediatra dará indicaciones para ir poco a poco dándoselos.  No podemos pretender que coma solo y mucho menos todo lo que se le presente.

– Si se siguen las indicaciones se podrá saber fácilmente si algún alimento le ocasiona algún trastorno digestivo o alergia para lo cual debemos estar muy atentos y consultar con el médico.

– Para ayudarle a adaptarse a los buenos hábitos alimenticios es recomendable que la persona que le alimente esté calmada, serena, que no vaya con prisas y, sobre todo,  que a su vez ya haya comido. De esta forma se evita el estrés que produce la adaptación a este tipo de comidas.

– Siempre lo mejor es comenzar con pequeñas cantidades. De esta forma se van aumentando las dosis paulatinamente hasta alcanzar lo recomendado según la edad y tamaño.

– Entre los 5 y 7 meses: leche materna + verduras amarillas y verdes (calabacín, patatas, calabazas, zanahorias, guisantes).

– Entre los 7 y 9 meses: leche materna + legumbres, vegetales, proteínas(ternera, pollo y pavo)  y frutas (pera, manzana).

– Entre los 9 y 12 meses: el bebé disminuye las ganas de comer ya que no crece tanto como en las etapas anteriores.  Aquí es donde se crean los malos hábitos puesto que los mayores comienzan a darles y obligarles a consumir chuches y golosinas como complemento de lo que no han comido. Aquí ya se pueden introducir las frutas cortadas, la pasta bien cocida, trocitos de pollo y de pavo.

Fuente Imagen ThinkStock.

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